Confusión Onírica

Cómo ser John Malkovich” (Being John Malkovich), de Spike Jonze, es una muestra de cómo una película está en el filo de rayada mental infumable y de una obra novedosa e innovadora. Está tan en el limbo que pasa a ser las dos cosas.

Para empezar, Jonze es director de películas (por ejemplo, “Donde viven los monstruos”), pero como más fama ha adquirido es como director de videoclips (Buddy Holly, Island in the sun, de Weezer, o Weapon of Choice de Fatboy Slim). Esta última faceta está muy presente en “Cómo ser John Malkovich”, en la que el montaje juega un gran papel; montaje fuertemente influenciado por lo que algunos expertos llaman con desdén “estética de videoclip”. Este tipo de licencias alejadas del puritanismo cinematográfico son lo que le da un toque especial a esta película.

Otro de los puntos a favor de “Cómo ser John Malkovich” es el guión, nominado a los premios Oscar. La obra original es de Charlie Kaufman y visto el resultado, supongo que el proceso mental de creación habrá sido bastante caótico. Es una idea originalísima, de principio a fin.  Craig Schwartz (John Cusack) es un titiritero que vive con su mujer Lotte (Cameron Diaz), que tiene que buscarse un trabajo como archivero como llegar a fin de mes. Allí conoce a Maxime (Catherine Keener), una femme fatale que intentará llevar los hilos de la vida de Craig. La cosa se complica cuando Craig encuentra por casualidad un túnel que le lleva a la mente de Jonh Malkovich (interpretado por él mismo) y le permite ser él durante 15 minutos. A partir de ahí el surrealismo más extremo.

Mitad comedia, mitad drama, pero sobre todo rara. “Cómo ser John Malkovich” trata sobre el ansia de ser otra persona. A Craig no le gusta su vida. Ansía ser otro. Ansía acostarse con Maxime, ansía que su arte, las marionetas, se comprenda. Y eso no lo podrá lograr anclado en su propio cuerpo (y sobre todo su propia mente) de fracasado. Profundizando un poco más, considero que la película de Spike Jonze muestra el sueño, el anhelo, que todos tenemos de que al mirarnos al espejo nos gustemos un poco más. Alguno se corta el pelo como una estrella del cine. Otra se pone encima una importante capa de maquillaje. Otro se viste como el cantante de turno. Pero Craig llega más allá y no quiere ser como John Malkovich, quiere ser él. Y acaba en un sueño confuso, el mismo que muchas otras personas que no saben vivir su vida y que intentan vivir la de otro.

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